jueves, 12 de julio de 2012

Esta vez elizabeth no sabía que hacer. Esta situación la ponía tan incómoda, que hasta sus torpes dedos empezaban a escribir incongruencias. Mientras la miraba, escribiendo ávidamente en esa computadora, casi como un cádaver con dedos manejados por titiriteros me dí cuenta de algo importante. Sus mejillas sonrosadas de aquella extraña manera, esa distraída sonrisa que se perdía en lo infinito de esa pared blanca frente a ella. No. Imposible ... podría estar realmente...? Enamorada, triste y estúpida, sin ninguna salida pronta. Eso es lo que estoy. Que perra es la vida... en lugar de ayudar en mi carga emocional, me adhiere un par de kilos más y me usa como yegua de feria, cargando niños gordos que solo comen carbohidratos. Que salida tengo?