En estos días, he visto a Elizabeth muy triste. Sus ojos se pierden en la espesura de las cosas como siempre, pero ahora el melancólico matiz de su mirada parece decir que algo terrible le ha ocurrido.
Desde hace más de un mes estuvo luchando (pero no lo suficientemente fuerte) para conseguir una entrada, del concierto de una de sus bandas preferidas.
Ayer, cuando era el día de ese concierto, se pasó todo el día, mirando lo que escribían sus ídolos en sus innumerables blogs y redes sociales. Al parecer, aunque le dolía el hecho de haber perdido la oportunidad de ver su recital, aquellos comentarios amables, y esas fotos de la ciudad en donde vivía, enrojecían su corazón y lo llenaban de una incomprensible felicidad.
Tal vez parezcan nimiedades desde un punto de vista externo, pero para ella esto es su vida.
Eso sin contar que, aunque no lo parezca, su alma es demasiado sensible y tímida.
sí. soy sensible y tímida de maneras escabrosas. Odio casi toda mi vida, y soy sensible a todo lo que me ocurre por eso. Soy tímida, por que temo de las personas y no quiero que me marquen, ni quiero depender de nadie más que de mí.
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