Elizabeth se encontrada ensimismada en todas sus profundas fantasías. La mayoría del tiempo se atormenta con sus propias ensoñaciones y busca remedio en extensas reprimendas mentales hacia si misma.
Su vida es sólo pensar, imaginar y no hacer nada. El actuar es para los valientes. Y ella no lo era, o al menos no parecía serlo aún.
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